La manera más sencilla de definir la ansiedad es decir que es MIEDO, concretamente la manifestación física del miedo.

El miedo es la emoción y la ansiedad la manifestación física de dicha emoción.

Podemos tener tantos miedos como cosas conozcamos o imaginemos, nuestro cerebro piensa en imágenes y a cada imagen le cargamos una emoción. Cuando la emoción del miedo se ancla en un hecho concreto (en una imagen) nosotros no queremos volver a pasar por esa situación y empezamos a evitar y es así como el miedo se va convirtiendo en pánico.

Tener miedo o ansiedad es algo natural, ya que forma parte de la esencia del ser humano. Por tal motivo, conocer y dominar Ia ansiedad es un curso imprescindible en la escuela de la vida: es crucial para nuestro crecimiento personal y nuestra tranquilidad.

Los peligros de nuestros días nada tienen que ver con los de nuestros antepasados: actualmente nadie teme que lo ataque un animal feroz.

Todos los días millones de personas en el mundo padecen diferentes formas de ansiedad: tensión, estrés, preocupación por su salud(hipocondría), por perder el trabajo, a fracasar, la baja autoestima, apatía, fobia a la sangre, a las agujas, a las palomas, a las alturas, a entrar en un ascensor, a volar, a conducir. La realidad social cambia a velocidades de vértigo, y si no aprendemos a vivir con la incerteza, con la inseguridad y el no control tenemos un problema: miedo a perder el control, pero… ¿alguna vez lo tuvimos?

Hoy nuestros temores han mutado, pero la reacción física de nuestro cuerpo ante una amenaza sigue siendo la misma que cuando vivíamos en las cavernas. Nuestro sistema nervioso central autónomo se activa cuando percibe un peligro o una amenaza real o imaginaria (cuando siente miedo) entonces empieza a producir sustancias como la adrenalina, la noradrenalina y cortisol para adaptarse y reaccionar ante la amenaza.

Estas sustancias son las responsables de la aparición de las múltiples reacciones físicas de la ansiedad: agitación cardiaca, taquicardia, palpitaciones, mareos, náuseas, vómitos, la boca seca, pérdida de control de esfínteres, diarrea, dolor abdominal, pérdida de memoria, desmayos, sensación de perdida de aire, hormigueos, picores, sudoraciones….

Los síntomas físicos pueden presentarse con frecuencia y la persona que los sufre no darse cuenta que van asociados a la ansiedad.

Podemos sentir una ansiedad generalizada o podemos sentir ansiedad por cosas concretas (fobias). Puede resultarnos difícil relacionarnos con otras personas , a hablar en público a los exámenes, podemos tener miedo a encontrarnos mal o a tener un nuevo ataque de pánico, podemos tener miedo al miedo….La lista es infinita. Esto nos hace ver que lo importante No es a qué le tenemos miedo , sino, QUÉ hacemos con el miedo, CÓMO respondemos ante él.

La ansiedad nos puede llevar a la depresión. No cabe duda que la timidez, las preocupaciones, las fobias, y los ataques de pánico pueden obstaculizar nuestro trabajo y nuestra vida personal. Sentir ansiedad puede resultar desmoralizador y deprimente, y más cuando llevas intentando superarla y nada te ha servido.

El budismo enseña que nuestros sufrimientos no son consecuencia de la realidad, si no de los juicios que hacemos acerca de nuestra realidad. Un ejemplo claro es que no todos reaccionamos de la misma manera ante un hecho concreto, ni siquiera nosotros reaccionamos siempre de la misma manera ante una misma situación.

Es por ello que necesitamos cambiar el pensamiento, la actuación o la manera de comportarnos para poder superar esos miedos que te bloquean e impiden que tengas una vida serena y feliz.

 

El resultado final es que al cambiar la emoción que va asociada a la imagen, cambiamos nuestro sentimiento y por ende nuestra manera de actuar. Por eso nuestro trabajo, TU trabajo será definitivo.

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